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Algunos consejos básicos para tratar quemaduras en niños.

Quemarse es uno de los accidentes domésticos más habituales. De hecho, entre los grupos que más accidentes de este tipo sufre se encuentran las amas de casa mayores de 45 años, los ancianos mayores de 65 y, finalmente, también los niños menores de cinco años.

Por eso, es importante saber qué debemos hacer para enfrentarnos a quemaduras en niños.

Tipos de quemaduras

En primer lugar, debemos diferenciar entre los diferentes tipos de quemaduras. En efecto, dependiendo de su extensión, tendremos que afrontarlas de una manera u otra.

  • Quemaduras de primer grado

Estas quemaduras afectan sólo a la epidermis, es decir, a la parte más externa de la piel. La piel se enrojece, pero no aparecen ampollas. El ejemplo más característico son las quemaduras provocadas por la exposición al sol.

  • Quemaduras de segundo grado

Afectan a la dermis y a la epidermis. Esta vez, además de enrojecerse la piel, aparecerán también ampollas. Un ejemplo de quemaduras de segundo grado son las clásicas quemaduras cuando algún líquido caliente cae sobre nuestra piel.

  • Quemaduras de tercer grado

Lógicamente, son el tipo más peligroso de quemaduras. En este caso, todas las capas de la piel se ven afectadas. De hecho, podría incluso afectar a músculos, nervios y huesos. El aspecto de una quemadura de tercer grado es una piel carbonizada. Obviamente, requieren atención médica inmediata.

Quemaduras en niños

Las quemaduras en niños necesitarán atención médica cuando sean extensas, es decir, cuando superen el 5 % del cuerpo del pequeño. Además, independientemente de la extensión, hay que acudir al médico cuando se trate de quemaduras de segundo y tercer grado. 

No obstante, según su localización, existen quemaduras que deben ser examinadas por un médico independientemente de su grado: 

  • Quemaduras en cara, manos y pies
  • Quemaduras en articulaciones
  • Si ha existido contacto con alto voltaje
  • Si ha existido inhalación de gases

Cómo actuar ante quemaduras en niños

Algunos de los siguientes consejos te parecerán obvios. Otros, por el contrario, quizás los conocías o no habías pensado en ello. En cualquier caso, son realmente útiles, y este protocolo asegura un mejor manejo de las quemaduras en niños. Toma nota.

  • En primer lugar, alejar al niño de la fuente de la quemadura.
  • Después, retirar ropa o accesorios sólo si no se han pegado a la piel. En el caso de que se hayan pegado, deberemos dejarlos como están. En efecto, podríamos causar incluso más daño.
  • Después, enfriar la quemadura. Para ello, abriremos el grifo sobre la zona afectada durante unos minutos. Además, es importante que el agua esté a temperatura normal y no fría. Por otro lado, también podemos empapar gasas con agua o suero fisiológico y aplicarlas sobre la quemadura.
  • Además, limpiar bien la zona con agua y jabón.
  • Dependiendo del grado, acudiremos al médico o no. En caso de quemaduras solares podemos aplicar una crema hidratante durante algunos días. Sin embargo, en caso de quemaduras más profundas, la atención médica es indispensable. En estos casos, el facultativo podría incluso recetar una crema antibiótica.

Qué no hacer ante quemaduras en niños

  • En primer lugar, no debemos aplicar hielo o agua helada directamente sobre la quemadura. Podríamos provocar incluso más daño.
  • Si existe ampolla, no debemos pincharla. Por el contrario, debemos dejarla como está, de lo contrario, podríamos provocar una infección.
  • Por otra parte, no debemos dar antibióticos a los niños sin prescripción médica. Además, no están especialmente indicados para quemaduras.
  • Finalmente, no debemos aplicar talco ni mantequilla ni pasta de dientes. Al contrario de la creencia popular, la aplicación de estos productos podría empeorar el cuadro.

En cualquier caso, recuerda que la piel de los niños es especial. Incluso en el caso de que las quemaduras sean de primer grado, si el dolor es intenso o persiste durante demasiado tiempo, no dudes en consultar al pediatra para descartar problemas mayores.

Por otra parte, no olvides nunca la importancia de la prevención. Aunque prever cualquier accidente doméstico es imposible, recuerda que, al menos, puedes mantener ciertas medidas de seguridad para minimizar el riesgo.

Con información de
https://mejorconsalud.com

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