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Cómo asear la cama de un enfermo

El mueble más importante de la habitación del enfermo es la cama. Preste atención a la ropa de cama. Las sábanas de algodón son las más aconsejables y tener una buena provisión de ellas.

Las mantas de lana son muy cálidas pero el enfermo puede encontrarlas demasiado pesadas, quizás sea mejor la ligereza de un edredón a la pesadez de las mantas.

El colchón deberá protegerse con una funda impermeable y una sábana encima de él para proporcionar una superficie suave y cálida.

Primero dígale al enfermo lo que se dispone a hacer. Quite la ropa de encima del enfermo, pero manténgale arropado con una manta. Tome una sábana límpia y arróllela sobre si misma y a lo largo hasta la mitad, dejándola a continuación sobre una silla al lado de la cama.

De la vuelta al enfermo hacia uno de los lados de la cama. Saque la sábana sucia de la cama y arróllela a lo largo (tan apretada como pueda) hasta la mitad de la cama, junto a la espalda del enfermo. Ponga la sábana limpia de forma que ambos rollos se encuentren. Meta la sábana limpia.

Dé la vuelta de nuevo al enfermo sobre la otra mitad de la cama por encima de las dos sábanas arrolladas, dejándolo sobre la sábana limpia, que se encontraba ya bien colocada. Cuanto más pequeños se hagan los rollos de las sábanas, más cómodo será para el enfermo cambiar de posición en la cama. Cambie de sitio la almohada si es necesario, para que el enfermo pueda descansar convenientemente la cabeza y se encuentre cómodo. Ahora podremos retirar la sábana sucia echándola a un lado para lavarla.

Después de haber quitado la sábana sucia. desenrolle la limpia hasta el otro borde de la cama. Estirela bien, alisando cualquier doblez incómoda, y remétala por todos lados. La sábana inferior se puede cambiar rápidamente si se hace la operación dos personas, pero una es suficiente. Acabe de hacer la cama con una sábana superior limpia, fundas de almohadas y el cubrecama, si necesitan cambiarse. Para acabar vuelva a colocar las almohadas según el enfermo quiera sentarse o estar echado. El mejor momento para cambiar la sábana inferior sea después de haber aseado al enfermo en la cama, ya que de este modo se combinan ambas operaciones indispensables en una sola, evitando molestias al enfermo.

En algunos casos, tal vez haya que cambiar la sábana inferior desde la dirección diferente, actuando desde la cabecera de la cama, en lugar de transversalmente. Es lo que puede ocurrir cuando el paciente tiene alguna dolencia cardiaca o siente que le falta la respiración cuando está tumbado.

Coloque los dos rollos de ropa juntos debajo de las rodillas del enfermo, y levántele colocándole una mano bajo los muslos. El paciente puede colaborar apoyándose con las palmas de las manos sobre la sábana limpia que tiene delante.

Al mismo tiempo, eche hacia atrás la sábana sucia y estire la limpia con un movimiento rápido. De los dos sistemas expuestos éste es especialmente, es mucho más fácil cuando se lleva a cabo entre dos personas.

Con información de
https://salud.uncomo.com

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