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El tronco arterial común o truncus arterioso

El tronco arterial común o truncus arterioso es una malformación congénita en la cual una sola arteria nace del corazón y este no tiene los ventrículos y las aurículas bien formadas.

Se trata de una anomalía cardíaca relativamente rara, con una incidencia del 0,21-0,34 % de los pacientes nacidos con una anomalía cardíaca congénita y suponiendo aproximadamente el 2-3 % de los pacientes registrados en una unidad de cirugía cardíaca pediátrica.

Con otras palabras, el tronco arterial común es una afectación del corazón en la cual una persona tiene una arteria grande en lugar de las dos separadas para llevar la sangre a los pulmones y al cuerpo.

Causas

En un corazón normal, la sangre sigue este ciclo: cuerpo-corazón-pulmones-corazón-cuerpo. Cuando una persona tiene un tronco arterial común, la sangre que sale del corazón no sigue este ciclo normal.

En estos casos, el corazón no tiene 4 compartimentos separados correctamente sino que solamente presenta una cavidad. De esta forma, no existen ni aurículas ni ventrículos que separen la sangre según su origen y destino. Solo hay una arteria común y no existe una ruta específica para sangre rica en dióxido de carbono ni otra con sangre oxigenada.

El tronco arterial común aparece durante el crecimiento fetal, cuando el corazón del bebé está en desarrollo. Por lo tanto, esta afección está presente en el momento del nacimiento, es decir, hablamos de un problema congénito.

Hoy en día, en la mayoría de los casos no se conoce la causa que desencadena este problema cardíaco. No obstante, se conocen varios factores que pueden aumentar el riesgo de tronco arterial común, entre los que se incluyen:

  • Una historia familiar de problemas congénitos del corazón.
  • Los niños con problemas de los cromosomas, síndrome velocardiofacial o síndrome de DiGeorge pueden tener mayor riesgo de desarrollar tronco arterioso.
  • Las mujeres embarazadas que toman ciertos medicamentos durante el embarazo que pueden dañar al feto.
  • Mujeres que contraen enfermedades virales como la rubéola pueden tener más probabilidades de dar a luz un bebé con tronco arterioso.

Síntomas

Cada paciente puede experimentar síntomas de manera diferente. No obstante, hay una serie de síntomas comunes que pueden compartir los bebés afectados de esta enfermedad. Estos signos más habituales son:

  • Cianosis: la piel se vuelve de un tono azul-morado.
  • Fatiga.
  • Sudor.
  • Piel fría.
  • Respiración acelerada y dificultosa.
  • Frecuencia cardíaca acelerada.
  • Congestión respiratoria.
  • Falta de apetito.

Todos estos síntomas pueden ser comunes a otras condiciones médicas u otros problemas cardíacos. Por ello, es de suma importancia consultar al médico en el caso de que su hijo presente alguno de los mencionados en la lista.

¿Cómo se puede diagnosticar?

Los médicos suelen poder diagnosticar esta anomalía antes de que nazca el bebé. Para ello, utilizan un ecocardiograma fetalEsta técnica usa ondas sonoras para crear una imagen del corazón en movimiento.

Gracias a ello, se puede ver el aspecto del corazón y examinar su funcionamiento cuando todavía están en el vientre materno. Con la información obtenida, los médicos programan cómo tratar al bebé inmediatamente después de que nazca.

Por otra parte, también existe la prueba de la oximetría de pulso. Se trata de una prueba sencilla que mide la cantidad de oxígeno presente en el torrente sanguíneo. Puede dar la primera pista de que existe un problema cardíaco.

Tratamiento

Como dato, los estudios de la historia natural del tronco arterial común sugieren un 50 % de mortalidad durante el primer mes de vida. Con ello, la supervivencia al primer año de vida del 10-25 %.

Además, la gran mayoría de pacientes que sobreviven por encima del año de vida padecen una grave enfermedad vascular pulmonar, muchas veces de carácter irreversible.

En cuanto al tratamiento, los bebés necesitan someterse a una operación a corazón abierto con el fin de prevenir posibles complicaciones. Esta operación se suele llevar a cabo en el primer mes de vida.

Durante la operación, se separan las arterias aorta y pulmonar creando una vía para que la sangre vaya desde el ventrículo derecho hasta los pulmones. La comunicación interventricular y cualquier otra anomalía cardíaca que se haya detectado se corregirán al mismo tiempo.

Si este problema no se corrige gracias a la operación, la mayoría de los bebés fallecen. No obstante, la cirugía suele ser eficaz.

Con información de
https://mejorconsalud.com

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