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La digrafía, causas y tratamiento

Junto con la dislexia, otro de los trastornos del lenguaje más habituales en los niños es la digrafía, también conocida como disortografía o disgrafía léxica.

Como consecuencia de este trastorno, el niño presenta dificultades para escribir las palabras de forma correcta desde el punto de vista ortográfico, cambiando algunas letras por otras que son fonéticamente parecidas, o bien escribiendo palabras separadas por sílabas o varias palabras unidas. También presentarán dificultad a la hora de deletrearlas palabras.

Causas

Las causas de la disgrafía en niños pueden ser varias, y aunque no siempre se pueden determinar con claridad, las más habituales son las que enumeramos a continuación:

  • Que el niño se haya desarrollado en un ambiente cultural deficiente, lo cual no estimula ni facilita al niño a aprender correctamente el uso del lengua.
  • Problemas de comunicación.
  • Defectos en la vista o en el oído o deficiencias en su percepción espacio temporal.
  • Bajo rendimiento intelectual.
  • Mala articulación de los fonemas, que se traduce en la mala transcripción de los mismos al escribirlos.
  • Finalmente, también se puede dar cuando el método utilizado para enseñar al niño a escribir no es el más adecuado.

Tipos

Se distinguen varios tipos de disgrafía, como pueden ser:

  • Semántica: cuando el niño une palabras diferentes o separa las sílabas de una misma palabra.
  • Dinámica: en este caso, el niño presenta dificultades de tipo gramatical, como no asignar correctamente el género y el número a los diferentes elementos de la frase.
  • Visoespacial: se da cuando el niño intercambia letras que se escriben de forma parecida, como la «b» por la «d», la «m» por la «n» o la «p» por la «q», entre otras.

Tratamiento

Para el tratamiento de la disgrafía, en primer lugar, es importante determinar qué tipo de disgrafía se padece, y una vez hecho esto, se proporcionarán al niño métodos que le permitan practicar la escritura, atendiendo especialmente al origen de esta dificultad de aprendizaje.

Ante un caso de disgrafía, es esencial que tanto los docentes como los especialistas y los padres desarrollen un programa de educación individualizado. Esto es importante para que el niño pueda ir superando todas esas dificultades que le impiden tener una buena escritura.

Algunas de las medidas que se pueden adoptar en casa para ayudar a un hijo con disgrafía son las siguientes:

  • Realizar ejercicios que ayuden al niño a prepararse para el momento de escribir. Es decir, antes de empezar la escritura, es conveniente que el pequeño haga algunos ejercicios de relajación, como por ejemplo, hacer respiraciones profundad, agitar sus manos, etc.
  • Organizar juegos que ayuden a fortalecer sus habilidades motoras. Un buen ejemplo es el de hacer manualidades con plastilina, ya que así fortalecerá la musculatura de la mano y mejorará su coordinación al mismo tiempo.
  • Es importante que los padres anoten todas las dificultades que su hijo presenta en el momento de escribir para que, así, después los docentes y especialistas puedan encontrar los patrones y las mejores estrategias para mejorar esta dificultad de aprendizaje.

Con información de
https://salud.uncomo.com

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