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Tratamiento para el trastorno bipolar

Una de las enfermedades de salud mental más difíciles de diagnosticar es el trastorno bipolar pues se puede confundir con estados anímicos como la excitación o la depresión.

Sin embargo, es importante aprender a detectar este trastorno para poder tratarlo cuanto antes y que el enfermo pueda disfrutar de una vida estable y sin padecer los síntomas de esta alteración.

Para comenzar, es importante que sepas detectar los síntomas de la bipolaridad y, sobre todo, que no los confundas con alteraciones emocionales que todos vivimos a lo largo de nuestra vida. Una persona que padece este trastorno puede pasar de la risa al llanto en un momento y sin causa aparente pero también es posible que esté triste durante un periodo de tiempo y, un día, se sienta mejor y empiece a pasar por la fase de alegría y euforia.

No hay patrones exactos de estos cambios anímicos y las causas de la aparición de esta enfermedad todavía no se conocen de forma certera. Por este motivo, el trastorno puede fácilmente confundirse con cualquier alteración anímicaaunque, lo cierto, es que los pacientes bipolares viven sus sentimientos de forma muy profunda y nunca están estables. De hecho, estas personas pueden incluso poner en peligro su trabajo, sus relaciones familiares e, incluso, llegar a hacerse daño a sí mismo cuando está en el episodio depresivo.

Si crees que tú o alguien de tu entorno puede estar padeciendo esta enfermedad, lo mejor es que acudas a un médico para que realice una serie de pruebas y exámenes que determinarán el diagnóstico. Entre las acciones que se suelen hacer para detectar la bipolaridad se incluyen una serie de preguntas que intentarán evaluar la situación personal de cada uno así como averiguar si hay antecedentes familiares de la afección pues, hay estudios que defienden que pueden haber causas hereditarias en el trastorno bipolar.

También es probable que el especialista te haga un chequeo profundo de tu estado de salud para detectar si pudieran haber otras enfermedades que pudieran estar provocando algunos de los síntomas de la bipolaridad y, por lo tanto, estas alteraciones psíquicas solo serían un síntoma de una afección mayor.

El médico hablará con los familiares y amigos para comprender los cambios de actitud, conocer las reacciones que tiene según cada situación y evaluar su comportamiento. De esta manera, un especialista en la materia podrá saber si lo que se padece es bipolaridad.

Antes de hablar sobre el tratamiento del trastorno bipolar es importante que sepas que, hasta la actualidad, no existe ninguna cura que pueda curar esta afección. Los medicamentos y tratamientos que se siguen para tratarla están pensados para paliar los síntomas y conseguir que el paciente pueda vivir de una manera más estable y equilibrada pero remarcamos que no hay cura para la bipolaridad.

Así pues, con el tratamiento indicado por el médico lo que se conseguirá es que los episodios de cambio de humor sean menos frecuentes y, también, menos intensos. También permiten que el enfermo pueda llevar una vida normal y pueda tener un trabajo y una familia. Además, la medicina recetada también evita que el paciente viva episodios tan intensos que puedan llegar a hacerlo agresivo o que se autolesione.

Por lo tanto, los medicamentos es una de la parte más importante del tratamiento de la bipolaridad pues consiguen estabilizar el ánimo. Habitualmente, la medicina que se usan son:

  • Antipsicóticos: ayudan a reducir la psicosis o las alucinaciones de los pacientes.
  • Litio: se encarga de estabilizar el ánimo controlando los episodios de la enfermedad.
  • Anticonvulsivos: también está indicado para estabilizar el humor.

De todas maneras, un paciente bipolar deberá acudir de forma frecuente a la consulta del psiquiatra para que esté controlado en todo momento y, si es necesario, que se cambie la medicación.

Además del tratamiento farmacológico, existen tratamientos alternativos para la bipolaridad como, por ejemplo, la TEC (terapia electroconvulsiva) que está indicada para estabilizar el estado de ánimo en caso de que las medicinas no den su fruto. De hecho, cuando un paciente está en la mitad del episodio tanto depresivo como maníaco, lo más habitual es que requiera de un internamiento hospitalario para evitar agresiones o autolesiones.

Pero, además, al tratarse de una enfermedad de salud mental es imprescindible que la persona acuda a terapias de apoyo a la que pueden acudir tanto de forma individualizada como con la familia. Participar en este tipo de terapia puede ayudar a que el paciente sea consciente de su problema y empiece a tomar cartas en el asunto (medicarse, empatizar con la familia, etc.). También aprenderá a reconocer los síntomas y, así, podrá saber cómo actuar cuando se sienta de esa manera, la autoconsciencia es de vital importancia para poder llevar una vida estable.

Si crees que convives con una persona bipolar, debes prestar atención especial a sus síntomas y que sepas cuándo contactar con un profesional. Muchas personas se toman a la ligera esta enfermedad porque no saben a ciencia cierta si se trata de algo grave o, simplemente, es el carácter habitual de esa persona. Tendrás que contactar con un médico en los siguientes casos:

  • Si ves que tiene una actitud muy agresiva y que puede dañarse o agredir a otras personas.
  • Si está experimentando una depresión profunda que le está aislando del mundo y no puede salir de ella.
  • Si te confiesa que ve alucinaciones o que entiende cosas de la realidad que no dejan de ser una paranoia suya.
  • Si lleva mucho tiempo sin salir de casa y, de hecho, no tiene intención de hacerlo.
  • Si no crees que pueda ser capaz de hacer las tareas diarias (comer, lavarse, limpiar la casa, etc.)

Además, también es recomendable que llames al doctor si la medicación le está produciendo efectos secundarios muy visibles, así como si detectas que no se la está tomando.

Con información de
https://salud.uncomo.com

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